El Rey está desnudo

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El plan

“Está claro. No hay solución. España no tiene solución. La gente es idiota y tenemos lo que nos merecemos. La única salida es emigrar y dejar que los que no puedan emigrar se pudran en el país tercermundista en el que se va a convertir cuando pase la apisonadora del rescate o la salida del Euro”.

“Nadie va a hacer nada. El Gobierno no va a hacer lo que sería necesario porque no hay voluntad, sería dispararse en el propio pie, poner a sus amigos y familiares en la calle, incluso ellos mismos. Hay mucho mamoneo. No hay nada que hacer. Sólo nos queda que nos rescaten o salirnos del euro”.

“Nada, no hay solución. El Gobierno no va a hacer lo que tiene que hacer, sería tocar los privilegios y prebendas de mucha gente. Y los que no disfrutan de esos privilegios y prebendas protestarán porque aspiran a poder disfrutarlos/las algún día aunque ahora se mueran de hambre. Nadie va a aceptar un cambio en el sistema actual, aunque el sistema sea insostenible”.

[Eso que propones] Es una sarta de gilipolleces varias, mezcladas con una buena dosis de populismo RosaDiecista. Absolutamente evitable”.

“¿Sabes, sabes de lo que me he dado cuenta? Nadie pierde los nervios cuando las cosas van según el plan. Aunque el plan sea horrible. Si mañana le digo a la prensa que, no sé, voy a matar a un violador, o que un camión lleno de soldados va a volar por los aires, nadie pierde los nervios, porque es parte del plan. Pero si digo que un miserable alcalde va a morir, ¡entonces todo el mundo pierde la puñetera cabeza!

El Joker a Harvey Dent en “El Caballero Oscuro” (Christopher Nolan, 2008).

Y el plan está trazado: o rescate, o salida del euro (o ambos, uno detrás de otro). Y no hay más. El plan es horrible, el plan va a sumir a España en la pobreza. Va a arruinar al país. Va a disparar la emigración. Va a hacer retroceder a España 40 años. Pero es el plan. Y aunque el plan sea horrible, nadie se preguntará nada, ni planteará una alternativa, porque es el plan.

Las citas de más arriba son una colección de las respuestas que he ido recibiendo en twitter o he ido leyendo en mi TL a colación de este “mensaje que el Presidente del Gobierno (Rajoy u otro) debería leer ante las cámaras de TV” que escribí y preparé durante el fin de semana, tras el “viernes negro” que vivió económicamente hablando España el pasado viernes 20 de julio. Similares respuestas recibí cuando publiqué este conjunto de 22+2 medidas para sacar al país de la crisis. Los comentarios confirman el plan: rendirse, tirar la toalla.

Ayer el diario El Pais ya animaba abiertamente a “hacer las maletas y buscar oportunidades fuera. Similares mensajes me han ido llegando desde otras fuentes, como el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación, que ya incluye ofertas de trabajo en el extranjero en su boletín; los propios servicios de empleo en España e incluso organismos públicos destinados al fomento del emprendimiento (sea lo que sea eso) que ya animan directamente a emigrar a Silicon Valley. Hay que salir fuera. En España no hay nada que hacer, parecen querer decir. 

Tanto unos como otros ya han tirado la toalla. La izquierda ya lo plantea como el único plan. Aunque negativo no tiene por qué ser tan malo, dicen. Ya sabéis: es el plan. Ellos prefieren que hordas extranjeras violen y secuestren a vuestras mujeres y niños antes que perder sus privilegios, o modificar el modelo que les permite seguir mamando de las ubres de una vaca-estado cada vez más escuálida. El plan es horrible, pero es el plan. 

El Gobierno también ha tirado la toalla. Sigue el plan. El plan que han seguido Grecia, Italia, Portugal, Irlanda… ¿Por qué hacer algo diferente? Es lo que han hecho todos: es el plan. Subir impuestos sin tocar lo público excepto algunos cambios cosméticos o lo que no me toca a mí sino a los ciudadanos. Es el plan. Horrible. Pero es el plan.

Gran parte de la población ya asume también el plan: si esto “siempre ha sido así” (sea “esto” lo que usted prefiera dentro del status quo actual), ¿cómo vamos a replanteárnoslo? Si siempre ha habido subvenciones, ¿cómo nos vamos a plantear que desaparezcan? Si siempre ha habido CCAA, ¿cómo vamos a tocarlas? Si siempre ha habido funcionarios y cargos públicos, ¿cómo vamos a poder vivir sin ellos? Si siempre hemos pagado impuestos elevadísimos, ¿por qué nos vamos a plantear que eso pueda ser injusto? Si siempre hemos recibido una pensión del Estado, o el seguro de desempleo, ¿cómo me voy a plantear que eso cambie? Si siempre la gente se ha comprado casas, ¿por qué voy a ser yo diferente? Si la gente aspira a ser funcionario o en su defecto a tener un trabajo “para toda la vida” que esté lo más blindado posible para que en unos años no me puedan despedir nunca, ¿por qué tengo yo que pensar que eso no es lo mejor? Si los ricos siempre han pagado más impuestos que los pobres, ¿cómo voy a plantearme yo que esto pueda llegar a ser contraproducente? Si siempre se ha votado a los mismos partidos, ¿cómo voy a votar a otros, si nunca van a llegar a nada? Si siempre todo ha estado hiperregulado, con leyes hasta dentro de mi dormitorio y prohibiciones absurdas, ¿cómo vamos a vivir sin ellas? ¿Cómo sabríamos lo que hacer? Si siempre he podido acusar a otro de mi negligencia, ¿por qué voy a querer que eso cambie? Así, ad nauseam. Y protestaré para que se mantenga el plan. Aunque el plan sea horrible. 

Sin embargo también alguna gente se plantea que hay una alternativa diferente al plan. Que a lo mejor hay que cambiar el status quo, porque el status quo “es horrible”. Que es posible que “lo que siempre se ha hecho así” no sea “lo mejor”, sino probablemente “lo peor”. Que haya que romper con muchas cosas y hacer un planteamiento completamente renovado en el que los privilegiados pierdan sus privilegios y todos empiecen a ser responsables de sus decisiones. Que el sistema se puede cambiar de arriba abajo y que además, es lo mejor. 

Esto es lo que yo quería plantear con el “mensaje que el Presidente del Gobierno (Rajoy u otro) debería leer ante las cámaras de TV” (8200 lecturas en el momento de escribir esto). Deciros que hay alternativa. Que no hay que tirar la toalla. Y no sólo lo creo yo. Este artículo de El País también os lo dice. Y este de María Blanco también. Hay alternativas. Hay salida. Para ello sólo hay que “romper con el plan”. Protestar para que el Gobierno “se salga del plan”, no para que lo siga. Decirle al Gobierno desde todos los ámbitos que si ellos “no saben desviarse del horrible plan que tienen trazado” que dejen a otros hacerlo. 

La solución es “salirse del plan, porque el plan es horrible”. 

ACTUALIZACIÓN: Hay más gente que no está dispuesta a que sigamos “el plan”, como Daniel Lacalle o Manuel Marín.