El Rey está desnudo

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Oct 1

El túnel

Los españoles no ven la luz al final del túnel. Tras cuatro años de crisis y con unas perspectivas económicas, políticas y sociales que sólo empeoran no hay lugar para el optimismo. No he hablado con nadie durante el último año que crea que las cosas vayan a mejorar. Excepto algún fanboy aislado del PP nadie cree que España vaya a salir pronto de la crisis. O que si lo hace nos vayamos a encontrar en un futuro cercano en mejor situación que cuando entramos en ella. La desesperación y el desánimo cunde entre todos mis contactos, amigos y familiares, y a tenor de los acontecimientos de los últimos días está claro que un pesimismo suicida inunda todos los rincones del país.

Y no ven la luz al final del túnel porque no la hay. No, no hay luz al final del túnel. No hay salida. España, con el actual Gobierno, perdón, con la actual clase política, y la mentalidad patria actual, no va a salir de la crisis. Nunca. Esperan años y años en los que España se irá hundiendo aún más en el abismo. Los que puedan de entre los mejores se irán fuera. Las empresas seguirán cerrando. España será expulsada del euro, suspenderá pagos, entrará en bancarrota, se convertirá en un paramo industrial y empresarial donde sólo haya políticos, funcionarios y ponecubatas que servirán a los turistas que sigan viniendo de vacaciones al norte de África.

Los españoles opinan que no hay luz al final del túnel porque  “se la han robado”. Los mercados, los alemanes, los “ricos”, etc. son los nuevos judíos que se han llevado la bombilla que marcaba el final de la crisis, “la salida”. En una espiral de “conspirabilidad”, cualquier ente externo es el responsable de que no haya luz y por lo tanto culpables de que los españoles no puedan salir del túnel. Ellos por supuesto no son en absoluto responsables de los males que les asolan. Nadie se ha aprovechado nunca del sistema. Nadie.

Pero la verdad es que no hay luz al final del túnel porque nunca la ha habido. Durante años los políticos nos han alumbrado con una falsa luz con la que dábamos por ciertas las más flagrantes falsedades. Hemos vivido décadas encerrados en la caverna de Platón, creyendo que las sombras que veíamos eran la “única realidad”. Hemos estado años viviendo en la caverna platónica de la socialdemocracia, del “Estado del bienestar”, la mayor mentira que jamás haya creado el hombre moderno.

El túnel en el que están los españoles no tiene salida. Nunca la ha tenido. Las gráficas de crecimiento de deuda en España dan verdadero pavor. El sistema es insostenible, es impagable, cada año hay que endeudarse más y más y pagar más por ello. Sólo los intereses de la deuda equivalen ya al gasto de todos los Ministerios en 2013. Pero aun así los españoles insisten en seguir adentrándose en él, en el túnel de la deuda, de la socialdemocracia, del falso Estado del Bienestar, cuando dicho túnel sólo conduce al infierno

La buena noticia es que sí existe una salida. No es este túnel sino otro que va en dirección opuesta el que lleva al fin de la crisis, a la prosperidad, al empleo, a la riqueza, a la libertad. Hay que dar media vuelta y abandonar prácticamente todo lo visto, conocido y hecho hasta ahora. El nuevo camino por el túnel que lleva a la salida es difícil de transitar, con muchos más obstáculos, no es nada cómodo, exige mucho más esfuerzo que el anterior, porque este túnel “cuesta arriba” sí que lleva a la salida. 

No obstante si alguien se atreviese a intentar convencerlos de que el túnel actual no lleva más que a la perdición y que deben dar media vuelta al túnel que realmente lleva a la salvación probablemente le ocurriría cómo a aquel que consiguió escapar de la caverna para ver el mundo real y volvió para contarles que estaban viviendo en una ficción: lo matarían.